Se llamaban Derechos Humanos, hijo mío. 

Nos quejamos de nuestro dolor. Nuestro dolor es lo más importante pero no lo ponemos en perspectiva. No relativizamos la situación y que puede cambiar a mejor. Y lo hará y cambiará porque todo pasa y se ubica. Y porque tenemos la suerte de vivir dónde vivimos. Y hay mañanas en las que cuesta levantarse …

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