¿Amigas? De cristal.

Las amigas cambian. Las mías lo hicieron. Algunas. Me pregunto si es que nunca lo fueron o ese cambio sacó el lado que yo no conocía. 

Cambian cuando se casan. Y si casan dos amigas a la vez, peor. Cuando tienen el primer hijo (Eso en otro post). Cambian en las rupturas. Cambian cuando se echan novio o cuando tienen amantes. Cambian cuando no los tienes tú. Cambian cuando ya no haces lo que ellas esperan. Cambio yo cuando lo que tengo delante ya no es la amiga que yo tenía. Y es que el CAMBIO forma parte de la vida y el reordenar prioridades también. Es así, cada cierto tiempo lo mejor es sentarte y pensar si tu alrededor está lleno de toxicidad y esa toxicidad de dónde viene. 

Y es que las mujeres somos una lobas con nosotras mismas. Y todas somos conscientes de eso. Somos únicas para criticarnos, para odiarnos, para envidiarnos. Únicas. Y así nos va. He conocido a 3 mujeres así en distintas etapas de mi vida. Dos en la universidad y otra en un grupo de amigas, en un momento crítico de mi vida. Y las 3 tenían algo en común: Mucha envidia del resto y muy poco amor propio. De esas que NECESITAN brillar por encima del resto. Que si tu estás mal ellas se sienten genial, pero que como empieces a salir a flote y volver a brillar querrán despellejarte. Y en el fondo es porque por mucho que lo intentaran ni brillaban ni brillarán nunca. 

Tanto era y tanto fue que al final se llenaron de rabia, de envidia, de celos y de odio. Y todo terminó saliendo. Destruyendo a su paso muchas cosas y nuestra amistad. Y muchas amistades más. Al final esas personas terminan bastantes solas. O rodeadas de personas a las que pueden dominar.
Yo no es que no me diera cuenta de como eran ¡Es que no era consciente! No se si siempre fueron así y yo no quise verlo o se hicieron con el tiempo. Eran mis amigas (una de ellas menos) pero ¿Quién desconfía de las amigas?

Si has pasado las épocas mas duras con ellas. Si les has contado todas tus intimidades, tus problemas, habéis llorado, salido, reído, bailado, todo y juntas… ¡¡¡Habéis compartido los años o los momentos más significativos de vuestra vida!!! Porque los años no hacen amistades. Las amistades las forjan los MOMENTOS. Y vas sumando. Cómo vas a pensar que dentro de ella se va creando un odio, una envidia, una frustración… Porque hay personas que se pudren. Si. Se pudren con el brillo de otras. Porque eso de que todo el mundo es bueno es un mito y que todo el mundo sea malo, también. Hay personas buenas y personas malas, y las malas son las que terminan creando a su alrededor toxicidad. Ven problemas en todo. Critican todo. Sacan la peor parte de ti e inevitablemente tu te vas alejando porque la miras y piensas “¿Y mi amiga dónde está?” o eso o estalla todo como una olla exprés, el día menos pensando, y tu te quedas pensando “¿Qué capítulo me he perdido?. 

A mi me entraba dolor de barriga. Sentía un agujero en el estómago cada vez que la tenía delante. Las últimas veces que quedábamos y sentía que me quitaba la energía. Era tan raro sentir eso por una persona que había sido de mis grandes amigas. Al final el tiempo nos pone a todas en su sitio. Y su sitio era lejos de mi. Y si, sientes que nadie conoce a nadie. Que hay que andar con mil ojos y ver en quien confías. A quien le cuentas tus frustraciones y con quien compartes tu cosas buenas. Porque no toda amistad soporta las cosas buenas. 

Pero hay una luz de esperanza en este nido de víboras. Y es que CUANDO QUEREMOS podemos llegar a formar el MEJOR EQUIPO del mundo. Pero es así, SÓLO cuando queremos. Y ahí, en ese momento mujer guerrera, no hay quien nos pare.

Ojalá algún día nos dejemos de mirar las unas a las otras con tanta envidia y con tantos rencores que sólo nacen de inseguridades propias y dejemos de pisarnos de una vez. Que cuando nos apoyamos y nos unimos somos MUCHO más fuertes.

Puede que la relación de amistad termine y que nos miremos y ya no sepamos que nos une pero NO es necesario hacer daño y destrozarlo todo. Nunca. Siempre hay dos maneras de hacer las cosas y siempre hay dos maneras de terminarlas. 

Así que vuelve a contar, mira a tu alrededor y deja de contar con esas que llevan su negatividad a tu vida. Y lo sabes. Hay una sensación dentro ti que te dice que algo ya no funciona como antes entre tu y ella. O ellas. Punto y final.

Y al resto, a las que estuvieron y estarán: Unámonos. Podemos hacer mucho más sacando lo mejor de cada una y moviéndonos a una sola voz. 

Las mujeres, cuando nos unimos, somos capaces de SER GRANDES, de ser BRILLANTES y de ser RESPETADAS. No perdamos el enfoque con nosotras mismas. Y si no aporta, que aparte. Pero sin humillar. Sin pisotear. Si no nos cuidamos las unas a las otras y nos entendemos, ¿Quien narices lo va a hacer?

Foto: En Elche. Lleno de mujeres valientes. 

Ellas. Nosotras.
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