Todos somos Aaron, ¿Y ahora?

Las siguientes letras que vas a leer están basadas en una historia real. Porque hay historias y secuelas que terminan desapareciendo con el tiempo. Ésta historia no es una de ellas, y para lograr que eso no ocurra escribo estas palabras. Porque EXISTE una realidad muy paralela que no conocemos. Y como sucede siempre vas haciendo tu vida, mientras otros mueren o se recuperan de graves secuelas, y llega un día, ese día, en el que te toca y ves como tu hijo cae fulminado en un campo de fútbol, a la merced del azar. Junto a la desesperación de ver que se muere y sentir que, a día de hoy, con todas las comodidades con las que vivimos, él no cuenta con un desfibrilador.

“Desfibrilación: Consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada con un dispositivo que se conoce como desfibrilador. Básicamente, lo que hace este dispositivo es descargar la actividad eléctrica de todas las células del corazón a la vez. Lo habitual es que al reiniciar “desde cero” la actividad del corazón, este recupere su ritmo habitual normal.” Fundación Española del Corazón

Familiarízate con esa palabra y la gran importancia que tiene porque resulta que SALVA VIDAS.

Y ésta historia real me alcanzó un domingo. Porque hay domingos que no son como los de siempre. Que tienen una especie de magia. De esperanza. Que te dan fuerzas para destruir todo lo que malo que llega a tu vida. Y esa sensación no viene dada por momentos, sino por personas. Como os decía, conocí a Aaron Soler una tarde de domingo. Muy poético. Con un sol tranquilo y con una sensación extraña por no saber bien qué me iba a encontrar. Una familia, que te abre su vida, con el corazón en la mano, pues una iba con prudencia y con muchas ganas de escuchar.

Y llegó. Llegó caminando solo, delante de los pasos de su padre, Octavio y de su madre Paqui. Los padres, que tienen esa increíble capacidad de soltarte de nuevo, de confiar en ti, de temblar sin que les veas y sonreírte con complicidad cuando te giras como diciendo “Papá, puedo yo solo, de nuevo.” De nuevo, Aaron Soler. Ese Aaron que desde el 14 de Febrero de 2016 lleva el testigo de “Todos somos Aaron”. Claro. Todos somos Aaron cuando ocurre una desgracia y las personas sienten que les podría haber pasado a ellas. Todos somos Aaron cuando sentimos que estamos totalmente desprotegidos. Cuando ves que, cuando el mundo se te agota, no encuentras protección.

Aaron sufrió una parada cardiorrespiratoria mientras jugaba al fútbol. No recibió ayuda de un desfibrilador (no lo había) sino de unas manos que hicieron su trabajo durante 20 minutos, hasta que llegó la ambulancia.

Aaron estuvo en coma durante 5 semanas. Aaron tuvo que ser operado a vida o muerte. Perdió el habla pero no la mirada. Perdió la movilidad pero no perdió sus ganas. Y si en algún momento las perdió, Octavio y Paqui, sus padres volvieron a dársela.

Esto sucede así, de repente, y junto a esa parada cardiorrespiratoria todo se paralizó. Y se paralizó porque no había ningún desfibrilador cerca de Aaron. Tan sencillo como eso. Podría contar la historia relatando que Aaron se desplomó y que acto seguido gracias al desfibrilador su cuerpo sólo estuvo en parada 1 minuto. Pero cuando no cuentas con un desfibrilador y cuentas con personas que saltan y empiezan a hacer una reanimación cardiopulmonar esos primeros minutos pasan a ser 20 y esos 20 se convierten en 45.

Leerlo lento, cuarenta y cinco minutos sintiendo que tu hijo se muere y no hay nadie que pueda hacer nada más. ¿Imagináis la desesperación? ¿La angustia? ¿Imagináis el miedo? Tu hijo se muere delante de ti y no hay nada que puedas hacer.

Una vez dijo un sabio que para ser fuerte no hace falta levantar mucho peso, con levantar el tuyo cada vez que caigas es suficiente. Y creo que a Aaron, en esas semanas eternas que estuvo en coma, alguien vino y se lo recordó. Alguien que fue guiándole y susurrándole que no se diera por vencido. Y no lo hizo.

Si tu hijo sobreviviera, ¿No lucharías para que cuando le ocurriera a otra persona pudiera tener esa opción? o ¿Hacer todo lo posible para que pudiéramos tener una ciudad segura?

26 de mayo de 2017
“Fallece un hombre por parada cardiorrespiratoria en Las Palmas de GC.” Las provincias.
10 de Junio de 2017
“Muere un hombre tras sufrir una parada cardiorrespiratoria mientras practicaba ciclismo”. Diario de Navarra.
26 de Junio de 2017
“Muere un niño de 12 años por una parada cardiorrespiratoria jugando al Fútbol Sala.” El periódico de Aragón.
3 de Julio 2017   
 “Muere un bañista en El Postiguet tras sufrir una parada cardiorespiratoria.” Europapress
11 de Julio de 2017
 “Dos enfermeros fuera de servicio salvan la vida a un hombre en l’Ajub. La casualidad de que ellos pasaran por allí en ese momento y que el complejo comercial dispusiera de un desfibrilador hizo que el varón pudiera ser recuperado”. Diario Información

 

Según la Fundación del Corazón, en España se producen 30.000 muertes por paradas cardiorrespiratorias cada año. La supervivencia actual es del 5% pero aumentaría hasta el 30% si además hubiera un desfibrilador en el área. Hablamos de entre 4.500 y 9.000 muertes menos al año sólo en nuestro país. Más del triple de la cifra de fallecimientos en accidentes de tráfico anuales.

¿Recordáis la última campaña para promover la importancia de la existencia de los desfibriladores y el saber usarlos? No, claro. No he visto jamás una campaña de concienciación de lo importante que es contar en nuestras ciudades con un desfibrilador y con una formación básica para cualquier ciudadano de a pie.

“La correcta atención a la parada cardiorrespiratoria consiste en una serie de acciones conocidas como cadena de supervivencia: el reconocimiento de la situación y la alerta inmediata ante una posible parada, el inicio precoz de la resucitación cardiopulmonar (RCP) básica por testigos, la desfibrilación temprana y el soporte vital avanzado en escasos minutos.” Decreto 9/2015 del 27 de Enero.

Aaron estuvo en coma cinco semanas, su cadena de supervivencia falló, nadie le dio más opciones, y perdió muchas cosas, muchísimas. Con 19 años perdió la capacidad de andar, de comunicarse, de poder ser quien era. Lo perdió TODO porque no tuvo un desfibrilador. Y no perdió la vida porque tuvo 4 manos que se dejaron la piel en intentar reanimarlo. Por eso hoy no hablamos de una muerte. Por eso hoy hablamos de unas secuelas de por vida que hacen que, hoy día, Aaron sea otra persona distinta a la que fue.

Porque en estos casos SI QUE HAY ALGO QUE MARCA LA DIFERENCIA y porque es el tratamiento más eficaz contra la parada cardiorrespiratoria.

En palabras de su padre: “Dos manos y un desfibrilador. Dos cosas que pueden marcar la diferencia. La diferencia entre vivir o morir, que se dice pronto. El 14 de Febrero de 2016 nuestro hijo Aaron, afortunadamente, tuvo lo primero, cuatro ángeles de la guarda. Desgraciadamente lo segundo, no. La primera lo salvó de una muerte segura, la falta de lo segundo provocó que a día de hoy sufra numerosas secuelas que van a condicionar el resto de su vida.”

Esto no puede volver a ocurrir. Esto es responsabilidad de todos, nuestros políticos y nosotros mismos debemos concienciarnos de que es responsabilidad de todos.  Nosotros debemos exigir y formarnos, y nuestros políticos deben proporcionar las herramientas y leyes para que esto CAMBIE. Porque esto no CAMBIA solo. Y quien tiene el poder de CAMBIAR las cosas está en la OBLIGACIÓN  de hacerlo.

Unos pueden formarse, pueden salvar vidas, pueden convertirse en ángeles de la guarda. Pero otros tienen la OBLIGACIÓN de velar y de cuidar por nosotros.

Gracias al MAGNÍFICO equipo del Hospital del Vinalopó, Aaron pudo salir del coma y su cuerpo poco a poco fue recuperándose.  Gracias a la Clínica de Rehabilitación Neurológica CasaVerde de Muchamiel y a su gran equipo de terapeutas y médicos, Aaron y nosotros con él, empezamos a volver a vivir, hemos recuperado la ilusión y tenemos una vida, difícil pero vida.  Una vida y una oportunidad que otros, desgraciadamente, no tuvieron.

No podemos depender de la suerte. La suerte es efímera. El dolor de perder a un ser querido, el dolor de ver como tu hijo sufre hasta lo indecible y luchar día a día por poder recuperar un trocito de vida que tenía y que le esperaba, es algo por lo que nadie debería pasar y en muchos de estos casos se podría haber evitado. Por todos ellos vamos a luchar para que, en la medida de lo posible, nadie tenga que volver a pasar por esto.” Octavio Soler.

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La pongo bien grande para que sea vea bien esa SONRISA. La que llega cuando sabes que vuelves a estar un poquito más de cerca de ti mismo.

Y a vosotros, a todos los que están en el lugar de Aaron Soler, luchando junto al equipo de Hospitales Casaverde o en cualquier Hospital, dejándose la vida en cada rehabilitación y en vuestra recuperación, recordar quienes sois. Recordar a Aaron cada vez que esa luz de sacrificio diario y de lucha se apague. Recordar que es posible. Recordar que sois capaces. Que no estáis solos, y que, aunque el camino sea lento y muy muy duro, contáis con los mejores profesionales humanos para volver a ser quien erais. Para volver a recordar quienes sois. Pero toda lucha comienza desde el interior. Sigue intentándolo día tras día. Para volver a SER sin DEPENDER.

Cuando se trata de la vida de una persona NO PODEMOS DEPENDER DE LA SUERTE. ¿Qué ocurrirá si mañana te toca a ti? Porque ahora, ese mañana te alcanza. Ahora, a cada minuto de nuestras vidas, todos podemos ser Aaron.

 

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7 Replies to “Todos somos Aaron, ¿Y ahora?”

  1. Ojalá todos aprendíeramos algo de todo esto y lucharamos por nuestros derechos.Desfibriladores son vida.Todos seguimos siendo Aaron.

  2. Por desgracia pasa más de lo que pensamos. En mi caso,me libré gracias a la atención ciudadana que transitaban por el parque y a la rápida actuación de los sanitarios . Que por suerte llegaron pronto.
    Por eso ahí que seguir haciendo “ruido”. Que entiendan lo necesario q es dotar espacios deportivos y públicos de estos Desfibriladores. Salvan muchas vidas.
    Pd: rendirse no es una opción.
    Ànimo familia.

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